Ocasiones perdidas
Bueno, ya decía en un comentario a la anterior entrada que ahora tocaba una foto insatisfactoria. Paseas por las calles de un tranquilo pueblo con tu hijo, un rebelde homologado por todas las normas ISO necesarias, cuando ves que, enfrentado a una bifurcación que le ofrece un camino prohibido y otro obligatorio, opta instintivamente por el prohibido. Comprendes que es a la vez ejemplo y resumen de su comportamiento habitual -de su talante, diríamos- y por tanto le pegas un grito para que se pare y le haces una foto.
La ocasión podría haber sido propicia, pero el resultado no hace honor a ella. Resueltos -espero- los problemas de contraste de la versión original, la foto sigue resultando sosa, vacía y en cierto modo tópica para quien no conozca el contexto en el que se ha tomado. Y es que es un documento que parece un simple posado. El momento decisivo es tan corto...
Por cierto, el pueblo tranquilo es Bejís, en Castellón.

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